martes, 26 de abril de 2011

8. ¿Átomos o historia?

8La Vida percibida con una visión relacional, no molecular.

La poetisa norteamericana Muriel Rukeyser (1913-1980), corrigió a Demócrito y a todos los atomistas con su transgresora declaración, que modestamente muchos suscribimos: "El universo está hecho de historias, no de átomos". Esta perspectiva nos aporta una visión sobrenatural, que nos recuerda que nuestra misión no es poseer, sino amar, y que quien tiene una misión, ha de cumplirla.

La propia Física superó entre 1666 y 1678 la teoría corpuscular de Newton, con la teoría ondulatoria de Huygens, aplicadas ambas inicialmente a la luz y extensivas posteriormente a toda "masa" con la Física Cuántica desde Planck, Bohr, Heisenberg y Schrödinger. Incluso físicamente no somos sólo materia; también somos energía, y la ecuación de Einstein (E=m.c2) relaciona ambas magnitudes. En lenguaje coloquial, o más líricamente, cuando vemos venir por la calle a la persona que adoramos, todos olvidamos que abrazaremos a una conjunción estructural de moléculas. En esas ocasiones, y quizá en todas, sólo existe una historia de amor, que perdurará cuando los átomos participantes se hayan dispersado por el cosmos. Hemos de descubrir que no somos seres predestinados a dominar a otros, sino a quererlos. Comprenderemos que las únicas conquistas inmortales son las del cariño. ¡Hay tantas clases de amor y de amistad! Relaciones de pareja, familiares, laborales, sociales, espirituales,... Cultivemos todas ellas, apostando por la calidad más que buscando la simple cantidad.

No la llamemos Vida, si no podemos llamarla Amor. La vida no son los inestables átomos que almacenemos en forma de posesiones o patrimonio, ni siquiera los bytes de conocimiento y sabiduría que acumulamos. Si sólo son para nuestro disfrute, con nosotros perecerán. Sólo entregándonos y dándonos, sobreviviremos a nuestra muerte. La existencia es, ante todo, la relación con los demás. La vida se mide por la calidad de vínculos e interrelaciones, más que por la cantidad de objetos materiales. 

9.Falacidad de la comparación

El mulá Nasrudín iba vestido con una túnica harapienta y sucia. El gobernante lo increpó:

- ¿Cómo -le preguntó- te atreves a presentarte ante mí en ese estado de suciedad? ¿Es que no te da vergüenza?

- Siempre estoy relativamente limpio -contestó Nasrudín-. En mi alforja guardo otra túnica y me la pondré cuando la que visto ahora esté más sucia ella.

- Pero ¿cuándo las lavas?

- Nunca. Cada vez que la túnica que estoy usando está más sucia que la llevo en mi alforja, me la cambio. ¡Siempre estoy relativamente limpio!

En verdad, casi todo depende de cómo se lo mire. Tus alegrías podrán parecerte pequeñas si las comparas con las de tu vecino más dichoso, y te parecerán enormes si las comparas con la vida del infeliz; de manera análoga te sucederá con las tristezas.

Pero has de entender que la vida es un constante devenir donde todo cambia -también las alegrías y las tristezas-, y donde todo se mantiene en permanente equilibrio y armonía. El hombre común que se compara con sus vecinos y se siente infeliz por su suerte comete un gran error.
 

En el Plan del Creador está dispuesto qué es lo mejor y más conveniente para tu evolución espiritual. Cuando consigas entender esto podrás vivir en plenitud, danzando libremente al ritmo de la Vida. Así, pues, no compares, vive tu presente, apénate en los momentos tristes y disfruta en los momentos felices. El Verdadero Sabio jamás compara.

10. MAL CARACTER



Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal caracter. 
Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, deberia clavar un clavo detras de la puerta. El primer dia, el muchacho clavo 37 clavos detras de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendia a controlar su genio,clavaba cada vez menos clavos detr! as de la puerta.
 

Descubrio que era mas facil controlar su genio que clavar clavos detras de la puerta. Llego el dia en que pudo controlar su caracter durante todo el dia. Despues de informar a su padre, este le sugirio que retirara un clavo cada dia que lograracontrolar su caracter. Los dias pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta... Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mio, pe ro mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca mas sera la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aqui ves." Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa fisica.